miércoles 4 de junio de 2008

Aries

Eres mi último recuerdo de anoche, el primero de esta mañana. No consigo olvidarte, no debería, así que aquí estarás bien.

El día está marcado por decenas de protagonistas involuntarios, víctimas de la voracidad de la bestia, como tú. Que sepas que nadie habla ya hoy de ti en la emisora. De hecho, estás en todos los periódicos porque nunca tendrás nombre. Si no supiera que fuiste varón te llamaría Estrella, por fugaz. Como también nací en abril, para mí serás Aries.

Hay amores que matan. No hablemos de quien no te quiso, duele más que nunca puedas comprobarlo. Cuatro días en este mundo no dan para mucho, y tú sólo has vivido que, en efecto, es un infierno, y que de ésta, al fin y al cabo, no salimos vivos.

Tuviste mala estrella quizá porque eras demasiado bueno, porque fuiste demasiado tranquilo. Otro en tu lugar habría llorado, habría pataleado, se habría cagado en todo porque te hubieran abandonado en un contenedor de basura. Aún así, al menos viviste cuatro días, en pleno temporal, con la que ha caído esta semana, con un frío de tres pares, sin comer ni beber y con el cordón umbilical aún colgando. Para colmo te tragaste el llanto. Hijo, eres un héroe.

Valga este texto que nunca leerás del periodista que nunca oirás como medalla, como banda de música y alfombra roja. Te lo cambio por las sirenas del SUMMA y por la cinta transportadora del vertedero de Valdemingómez en el que apareciste. Eras parte de la clasificación de la basura, me ahorraré la calificación de tus progenitores.

El jefe acaba de publicar esta misma semana un estudio titulado Cómo informar sobre infancia y violencia. Que se lo cuente como si fuera mi propio hijo, concluye. Por eso, eres mi último recuerdo de anoche, el primero de esta mañana. No consigo olvidarte, no debería, así que aquí estarás bien. Aquí habrías sido bienvenido, los malnacidos son tus padres.

Un beso, Aries.

japinero@puntoradio.com