Las previsiones más realistas calculan que este año unos 3.000 periodistas perderán su empleo. Hoy hemos tenido noticia de los últimos 40.
Me enseñaron que las competencias son más empresariales, que en las redacciones trabajan compañeros, todos remando a una para aportar su punto de vista de la actualidad. Desde mañana faltará una voz; la opinión se aprieta un botón más del cinturón; siempre nos quedará internet, siempre y cuando los lectores distingan el periodismo de calidad del volcado autómata de noticias.
Valor y suerte. Puta crisis.
japinero@puntoradio.com
viernes 6 de noviembre de 2009
La Opinión de Granada
martes 3 de noviembre de 2009
La entropía
Sin Ayala es aún mayor el vacío de mis palabras. Aquí, una hormiga que se asoma, pávida, al abismo que le separa. Allá el artista, aquí el juntaletras. El escritor con prisa.
Me inculcaron que lo importante no es saber sino comprender con un método muy sencillo: cada día apunta en tu cuaderno algo nuevo, un concepto que hasta entonces no entendieras, el éxito que reconforta, el fracaso que enseña, esa palabra que buscaste en el diccionario porque no entendiste bien.
Viendo esta tarde la última de Woody Allen me quedé con esta duda hasta que encontré la respuesta en la RAE:
entropía
(Del gr. ἐντροπία, vuelta, usado en varios sentidos figurados).
f. Inform. Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, de los cuales se va a recibir uno solo.
Término válido hoy para definir el discurso de Mariano Rajoy en el Comité Ejecutivo Nacional del PP celebrado en Génova. Aunque, como reconoce Melodie en Si la cosa funciona, no se puede meter de nuevo la pasta de dientes en el tubo.
japinero@puntoradio.com
La voz de la experiencia

Llevo toda la tarde con la voz del actor en mi cabeza. Me pasa siempre que muere alguien conocido, tan cercano. Porque me crié con sus películas, como media España.
Nunca me gustó el antiguo doblaje de los largometrajes españoles, no hay nada como el sonido directo, pero hay que ver cómo hablaban, oiga. Qué entonación, qué dicción, qué actuación. Cuánto tenemos que aprender los periodistas que nos tiramos media vida explicándoles la película de los hechos de cada día en alta voz. Tanto en común tenemos con los actores, como nos enseñó DON José Luis:
"Nunca me aburrí: miro, veo, observo; ese es mi trabajo además, observar".
Hoy que me han contado la de periodistas que están deprimidos y bajo tratamiento por culpa de la crisis en los medios, me ha sorprendido descubrir que para el actor la ignorancia también fuera un grado.
"La experiencia no es una ventaja; yo creo que mejor que tener experiencia es estar limpio, tener siempre 30 años y tener esa inocencia…, que aunque te tomen el pelo no te importe, y que aunque hagas el canelo sigues adelante porque las cosas te importan menos. Una edad en la que tienes más paciencia…"
No son más que un par de puntos en común, aunque me dejó mudo el tercero. Porque también tengo estanterías, cajas y pilas de libros sin abrir que esperan días tranquilos y tiempos mejores.
"Me encantaba pensar que algún día tendría tiempo para leer todo eso; tiempo, tranquilidad y sosiego. Pero nunca lo he tenido".
Lección aprendida. Cierro esta sesión y abro la mente. No hay prisa, sólo un punto final. Hasta entonces, no pienso aburrirme. Hay tanto que mirar, ver, observar y más por comprender.
"No hay que andar con la rémora del pasado. A mí España cada vez me parece un país más caótico y deshumanizado. Estamos fiscalizados por el gobierno, controlados por internet, no hay intimidad, no hay respeto por los mayores... somos más europeos, pero seguimos con la boina puesta".
Gracias, DON José Luis. Aquí Piñe, otro admirador, otro amigo, otro esclavo, otro siervo.
japinero@puntoradio.com
miércoles 21 de octubre de 2009
La censura
Hay periodistas noveles que están rechazando prácticas en medios de comunicación porque no comparten la línea ideológica de la empresa, por defender más a Zutanito o a Pepito. No daba crédito hasta que les conocí esta semana. Me preguntaron por el origen de las trincheras mediáticas y expuse el razonamiento habitual, más bien una conclusión personal: trincheras hubo siempre, pero literalmente deberíamos haber salido de ellas hace 34 años.

Lo primero que hace un dictador es asesinar la verdad que le pone en evidencia. Así continúa Honduras cuatro meses después del golpe de Estado de Roberto Micheletti, bajo una dictadura encubierta. Cómo si no se explica el decreto que suspendía las garantías constitucionales, tales como la libertad de prensa. Nada de defender al presidente Manuel Zelaya, vaya.
Acaban de volver al aire los compañeros de Radio Globo, que han estado 'apagados' tres semanas, no así los profesionales de Cholusat Sur Televisión. Llevo un rato viendo vídeos, grabados este mes, de soldados armados hasta los dientes cargando en camiones micrófonos, mesas de mezclas y cables, confiscando material para que no puedan emitir ilegalmente. Hoy por hoy, la señal por internet de Cholusat Sur sigue apagada.
Moscas contra cañones, que por fortuna siguen zumbando. Mucho ánimo. Como siempre, sólo la verdad os hará libres.
japinero@puntoradio.com
jueves 1 de octubre de 2009
Náufragos, hoy
Me sumo a esa inmensa mayoría de españoles que lee más literatura, sobre todo, en verano (aunque estoy trabajando en ello para remediarlo). Me encanta la perspectiva de un buen libro, mis pies, la orilla, el mar y el cielo. Como considero una joya cada ejemplar de mi biblioteca, suelo llevarme un libro de bolsillo con la toalla y la crema protectora, para que me de menos reparo que las cubiertas acaben como el cartón de los churros.
Por mi estado anímico general, en agosto me llevé a la costa a otro náufrago universal, a Robinson Crusoe. Me encanta releer los clásicos de mi adolescencia, marcar las páginas con los párrafos que más me llaman la atención, lo que ahora ven mis ojos y no se instaló en mi memoria. La primera marca fue la siguiente. Firma Daniel Defoe.
Padang, Sumatra, hoy
Trabajaba detrás de la tienda, justamente a la entrada de la cueva, cuando me sobrecogí de espanto a causa de algo verdaderamente aterrador. De pronto, la tierra del techo de la cueva y del flanco de la montaña que tenía sobre mi cabeza se desplomó, y dos de los pilares que habían asegurado dentro de la cueva crujieron de manera estremecedora. Sentí un pánico terrible, al no conocer la verdadera causa del desastre, tan solo pensaba que el techo de mi cueva se caía, como había ocurrido antes. Temiendo quedar sepultado dentro, corrí hacia mi escalera pero como tampoco me sentía seguro haciendo esto, escalé el muro por miedo a que los trozos que se desprendían de la roca me cayeran encima.
No había pisado tierra firme cuando vi claramente que se trataba de un terrible terremoto porque el suelo sobre el que pisaba se movió tres veces en menos de ocho minutos, con tres sacudidas que habrían derribado el edificio más resistente que se hubiese construido sobre la faz de la tierra. Un gran trozo de la roca más próxima al mar, que se encontraba como a una milla de donde yo estaba, cayó con un estrépito como nunca había escuchado en mi vida. Me di cuenta también de que el mar se agitó violentamente y creo que las sacudidas eran más fuertes debajo del agua que en la tierra.
Como nunca había experimentado algo así, ni había hablado con nadie que lo hubiese hecho, estaba como muerto o pasmado y el movimiento de la tierra me afectaba el estómago como a quien han arrojado al mar. Mas el ruido de la roca al caer, me despertó, por así decirlo, y, sacándome del estupor en el que me encontraba me infundió terror y ya no podía pensar en otra cosa que en la colina que caía sobre mi tienda y sobre todas mis provisiones domésticas, cubriéndolas totalmente, lo cual me sumió en una profunda tristeza.
Después de la tercera sacudida no volví a sentir más y comencé a armarme de valor aunque aún no tenía las fuerzas para trepar por mi muro, pues temía quedar sepultado vivo. Así pues, me quedé sentado en el suelo, abatido y desconsolado, sin saber qué hacer. En todo este tiempo, no tuve el menor pensamiento religioso, nada que no fuese la habitual súplica: Señor, ten piedad de mí.
japinero@puntoradio.com

