El lunes había que compensar las dos horas de gritos en el salón gracias a la selección, así que de postre nos vimos 'una de las suyas' que me acabó encantando a mí:
Julie & Julia (
Nora Ephron, 2009).
Copias y originales, por ese ordenLa historia es una delicia. Una escritora en potencia decide escapar de su claustrofóbica vida laboral escribiendo en un
blog cómo le salen las recetas de un libro de cocina, al parecer un clásico de la cultura gastronómica estadounidense,
Mastering the Art of French Cooking (algo así como
Dominando el Arte de la Cocina Francesa) de una 'arguiñana' de los fogones,
Julia Child. No os cuento más, por si le queréis echar un vistazo. Tiene el nivel de almíbar controlado para no empalagar, en serio.
Me gusta ver las películas sin tener ni idea del argumento. No quiero dejarme influenciar por ninguna sinopsis que revele secreto alguno o vuelque alguna opinión. Así que me quedé atónito cuando los créditos finales me descubrieron que se trataba de una doble historia real.
Sin duda, me impactó la iniciativa de la joven autora, con la que me separan miles de kilómetros pero apenas un par de años. Publicó su recetario para dar salida a su vocación, la literatura, y su pasión, los fogones. Porque zamparse 524 recetas en 365 días y dejarlo por escrito es una valiente aventura y, hoy por hoy, no sólo
sigue en pie sino que le cambió la vida.
Han pasado 48 horas desde que vi la película y estoy al borde de las vacaciones. El blog que renovó a
Julie Powell abrió sus puertas en agosto. Francamente, creo que va tocando cocinar algo en éste a la vuelta del mes que viene. Me voy pensando los ingredientes mientras esté vuelta y vuelta.
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